El certificado energético aún se encuentra en una fase caótica: nuevas tasas de registro, certificados express incompletos, mal funcionamiento de los registros, falta de información entre los propietarios de inmuebles, tarifas oficiales que no se respetan en inmuebles privados,... La falta de información sobre la utilidad rea del certificado de eficiencia energética de inmuebles hace pensar que simplemente se trata de un impuesto más. Lo cierto es que es necesario disponer de la información necesaria que permita distinguir un certificado completo y de calidad, de un certificado incompleto, así como conocer las infracciones y sanciones en materia de certificación energética de viviendas y locales.
El certificado energético mide el consumo de energía de las viviendas y locales y las emisiones de CO2 a la atmósfera, y asigna una letra de calificación que permite comparar la eficiencia energética del inmueble respecto del resto de inmuebles de similares características. La escala va de la A (más eficiente) a la letra G (menos eficiente). El objetivo es dar a conocer la cantidad de recursos energéticos que consume un hogar así como la cantidad de CO2 que se emite al ambiente, e incluye información sobre cómo mejorar la calificación, el coste de dichas medidas de mejora y cómo conseguir ayudas económicas para llevarlas a cabo. Se trata de un documento que aporta beneficios a la sociedad: confort térmico, respeto al medioambiente, espacios más saludables, ahorro en la factura de la energía, etc...
¿Os han mostrado el certificado energético cuando habéis acudido a una inmobiliaria a buscar un piso en alquiler? ¿has contratado un certificado barato? después de leer el artículo ¿crees que el certificado que te han redactado está completo? ¿está bien valorado el trabajo de los técnicos certificadores?
Fuente: certificadosenergeticos.com
