Supongo que esto interesa mucho a opositores o pre-opositores (gente que se lo está pensando).
Javier González | Europa Press
Madrid.- El Gobierno y los sindicatos UGT, CCOO y CSI-CSIF han firmado el acuerdo para la Función Pública 2010-2012, pacto que garantizará el poder adquisitivo de los funcionarios en este periodo y sienta las bases de "la administración pública del siglo XXI".
La vicepresidenta segunda, María Teresa Fernández de la Vega, a quien los sindicatos han atribuido el éxito del acuerdo, ha anunciado que los Presupuestos Generales de 2010 contemplarán una oferta pública del 15% de la tasa de reposición, es decir, la cobertura de las bajas que se produzcan en la Administración del Estado.
De la Vega ha apuntado que esta reposición se centrará en "sectores esenciales" como la Educación, Justicia, Sanidad, Empleo, instituciones penitenciarias y municipios de menos de 50.000 habitantes. El acuerdo "forma parte del proceso de racionalización de la función pública", ha asegurado la vicepresidenta.
La intención del Gobierno es "poner el acento en el dinamismo económico y social" y diseñar una administración pública "bien dimensionada". Por ello, Ejecutivo y sindicatos han pactado el desarrollo antes de que acabe 2010 del Estatuto del Empleado Público, aprobado por el ex ministro de Administraciones Públicas Jordi Sevilla aunque aún no ha tenido ningún desarrollo normativo.
Otras medidas son la creación de un observatorio del sector público y la "promesa" de un "redimensionamiento de los recursos humanos y la plantilla".
Gobierno y sindicatos han firmado también el incremento salarial del 0,3% para 2010, que será compensado, "si fuera necesario", en 2012 a través de una cláusula de revisión salarial, la primera que se acuerda en la Administración del Estado.
"La premisa es que el gasto en servicios públicos es la mejor inversión", ha afirmado el secretario general de UGT, Julio Lacuerda.
La oferta de empleo público cubrirá el 15% de las bajas de la administración en 2010 | elmundo.es
¡Qué buena noticia!
El otro día, en una discusión tabernaria, me percaté que la clásica mala fama que tienen los funcionarios se está convirtiendo en odio visceral. ¿Qué opinión os merece ese colectivo?
